Que nunca falte un libro

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Que nunca falte un libro.

Hace ya… unos cuántos años, mi hijo llegó de un cumpleaños y al preguntarle, ¿qué tal el cumple?, su primera respuesta, y en tono de sorpresa y confusión fue “ Jo mami, ¡ni un libro le han regalado!, ¿qué habíamos comprado nosotros?…me quedé de piedra y salí del paso diciéndole que seguramente los libros, cómo son tesoros que hay que cuidar (yo siempre les digo que los libros son amigos y por lo tanto son tesoros), pues que se los habrían dejado en casa para evitar que se estropearan, a lo que él contestó: “ Pues vaya (fastidiado) , yo quería verlos”.

Eso me hace pensar, en lo fácil que sería añadirles un gran valor a los libros con el simple hecho de que nunca falten en una celebración especial, al igual que hacemos con otros artículos, tecnología, deporte, moda, bisutería…

Muchos padres se dicen preocupados porque sus hijos no leen o tienen dificultades con la lectura, otros lo excusan en que ellos tampoco leen, otros les quitan la oportunidad de leer, creyendo que como no lo harán, para que comprar libros, los hay que se quejan del precio de los libros y algunos otros “amenazan” diciendo: “Un día de estos te voy a tener que comprar un libro”, cómo si eso fuese algo malo….

También hemos tenido algún profesor que nos ha recriminado con tono despectivo y expectante “A su hijo lo que más le gusta es leer”.

Con todo esto estamos creando en los niños una idea bastante pésima sobre lo que es leer, que debería ser una actividad voluntaria, placentera y que nos llevará a conocer infinitas cosas y a pasar momentos inolvidables, solo hay que ir sembrando el camino con diversas lecturas compartidas, desde bien pequeñitos, para que ellos sean los que vayan eligiendo su tipo de lectura, su momento adecuado y continúen en un camino que nunca les defraudará.

La persona que sabe disfrutar con la lectura, ya nunca estará sola, siempre podrá elegir que desea sentir, hay libros para todo, para reír, para llorar, para aprender, para pensar, para emocionarse, para curar, para jugar, para observar, para compartir….

Abre un libro, abre tu mente y déjate llevar, sembrar la pasión por la lectura es fácil, hagamos que nunca falte un libro en una ocasión especial y pongamos en ellos el valor que realmente tienen, un niño que lee, será un adulto que piensa.

¡Pon libros en su vida dando vida a los libros!

Gracias

Celia Parrondo

Educadora infantil y responsable de “Disfrutando la lectura”

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